La Escritura comienza con el cuestionamiento del si-mismo. El acceso al mundo del orden que los grupos humanos le otorgan a las cosas y a los individuos, se construye en la Historia Oficial, relato “objetivo”, que envuelve subrepticiamente a los individuos. La narración oral es su instrumento principal de dominación. La narración es instrumento y materia prima, es ideología y obra, todo eso al mismo tiempo. En su cuerpo genérico, se codean las figuras retóricas con los contenidos, los personajes sombríos, las divinidades, los genios, los traumas; invadiendo la ensoñación que dormita en nosotros, le imprime a la consciencia las creencias, los rituales, las supersticiones, los mitos, las angustias y sus plegarias.

Santiago, LOM Ediciones, 2005, 77 p.
Séptima entrega de esta poeta del sur de Chile nacida en Chiloé, el año 1960, Ratada se encuentra en la continuidad de su trabajo poético, Canto de una oveja del rebaño (1981), En lugar de morir (1987), Hijos (1991), Baile de señoritas (1994), La santa, historia de su elevación (1998), Sombras en El Rosselot (2002) y En nombre de ninguna (2008). Retoma la autora en esta oportunidad, a través de una metafórica invasión de ratas, su crítica visión del orden social y la falta de sentido en que su rutina parece condenar a los seres humanos. Como en Canto de una oveja del rebaño, el primero de todos sus libros, donde la oposición lobo/oveja le permite referirse a la injusticia e inmoralidad de una sociedad opresiva y autoritaria como la chilena de entonces, en esta ocasión son las ratas quienes, con su impávida presencia, le permiten hablar de la falta de libertad de nuestra vida moderna, llena de ritmos enajenantes y desquiciantes presentes hasta en las realidades más bucólicas con que suele pintarse el paisaje rural de los pueblos del sur de nuestro país donde ella misma reside. Con ello, Ratada se constituye en un libro vital, construido en el día a día de la experiencia cotidiana, y armado con la belleza y cercanía de las palabras y nombres propios que ahí se dicen y escuchan. Igualmente, su demanda por libertad ante las marcas de lo establecido presente en los inicios de su escritura y también en éste, puede leerse como un reclamo frente a su exceso y la ambigüedad de los espacios que dejan y no nos dejan.

Revisemos el breve texto del Diario de Teresa Wilms, fechado 24 Diciembre, 1919 (?), Madrid. Son las 04:30 hrs.
“Con desgarbo levanto mi copa frente al cielo opaco. Bienvenido Jesús, bello amado de tantas. Brindo por tus ojos divinos, por tu amor. Magdalena de este siglo, enjugo tus aromados pies con la ropa de mis pecados empapadas en champaña.”